sábado, 27 de mayo de 2017

La propaganda anti-nazi en México.

Aquí tenemos una ejemplo del tipo de propaganda que
la Secretaria de Gobernación creó para fomentar entre la
población mexicana el repudio hacia la 
Alemania Nazi de Adolf Hitler.  

La actividad propagandística de José Vasconcelos y de la Revista Timón durante el año de 1940 en favor de los regímenes totalitarios europeos no fueron las únicas manifestaciones de la propaganda político-ideológica en México; pues resulta que para el año de 1942 la producción de propaganda en México se proliferó de manera extraordinaria luego de haberse iniciado un conflicto entre Alemania y México. Veamos por qué. 


Tenemos entendido que la Segunda Guerra Mundial significó para México lo que para muchos otros países no. Con esto quiero decir que el conflicto bélico mundial fue positivo para país, ya que la guerra posibilitó la prosperidad económica y la innovación industrial, pues al estar las grandes potencias en permanente estado de guerra, los países extranjeros que no estaban involucrados en el conflicto fueron requeridos para apoyar y sustentar la guerra con manufacturas y materias primas.

Este es un ejemplo de la propaganda que creó la
Secretaria de la Marina Nacional para recordarle 
a la población mexicana los recientes ataques 
alemanes en el Golfo de México 



Con respecto a lo anterior, y para entender la producción de propaganda anti-nazi en México, es indispensable recordar que para el año de 1942, una cantidad considerable de buques petroleros mexicanos fueron atacados por una flota de submarinos alemanes en aguas nacionales. El saldo total fue la perdida de seis buques petroleros en el Golfo de México. Como consecuencia de la deliberada evasión de responsabilidades por parte del Tercer Reich, el que fuera presidente de México en aquel entonces, Manuel Ávila Camacho, decidió romper la neutralidad del país con respecto al conflicto, y le declaró oficialmente la guerra a Alemania ese mismo año.

Esta otro cartel evoca a través de un 
fragmento del himno nacional mexicano 
la necesidad de hacer el Servicio Militar.
Sin embargo, no toda la población mexicana estuvo de acuerdo con la decisión presidencial, ya que según una encuesta realizada por la revista “Tiempo”, el 59.8% de la población se oponía a que México se involucrara en el conflicto. Por lo tanto, y para legitimar la participación del país en el conflicto, el gobierno mexicano tomó una serie de medidas para convencer a la población mexicana de apoyar y participar abiertamente en el conflicto. 

De ahí que ese mismo año se creara el Servicio Militar Nacional, y que también se produjera una cantidad impresionante de propaganda para convencer a la población de que la entrada de México en el conflicto era justa y legitima. Ahora bien, hace falta recordar que la producción y la creatividad propagandística estuvo dirigida principalmente por la “Secretaria de Educación Pública” y por los artistas de los “Talleres de Gráfica Popular”


En este otro cartel se representa la
unión de México con los Estados Unidos
apelando a la idea de que juntos luchaban
por la victoria
Sin más, podemos decir que el papel que desempeñó la propaganda en esta segunda etapa de producción artística en México se inclinó principalmente a desprestigiar a las grandes potencias del Eje, principalmente a Alemania e Italia, y a brindar su apoyo a las potencias Aliadas más involucradas en el conflicto, como por ejemplo a los Estados Unidos e Inglaterra. 

La participación de México en la guerra es la consecuencia directa del uso de esta propaganda a lo largo y lo ancho de todo el país, sin embargo, ese es un tema del que nos ocuparemos en otra entrada.

Bibliografía: 

1.    Torres Ramírez, Blanca, “La colaboración militar” en Historia de la Revolución Mexicana, Periodo 1940-1952: México en la Segunda Guerra Mundial. México, El Colegio de México. 1979
2.    Peredo Castro, Francisco, Cine y propaganda para Latinoamérica: México y Estados Unidos en la encrucijada de los años cuarenta, México, UNAM, Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe, 2011.

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