jueves, 18 de mayo de 2017

El Triunfo de la Voluntad: “Nosotros moriremos, pero Alemania vivirá en ustedes.”



“Una obra maestra de la propaganda política”, “un largometraje obligado de ver”, “la película de propaganda por antonomasia”, estos son sólo algunos de los comentarios que ha obtenido El Triunfo de la Voluntad, largometraje producido por Leni Riefenstahl en 1935. Resulta ser que El Triunfo de la Voluntad no sólo es un cinta más en la historia del cine, sino que es el filme por excelencia de la propaganda política alemana de la década de los años treinta.

Sin embargo, antes de revisar el contenido de la cinta y explicar por qué estos comentarios le fueron dados al largometraje, es pertinente recordar algunos acontecimientos ocurridos en el mundo por aquellos años en que la cinta fue producida y estrenada, para comprender mejor sus propósitos políticos y las repercusiones sociales que tuvo entre la cultura de masas:

    Mapa de
    Mapa explicativo de la crisis del año de 1929
    Antes que nada, recordemos que para entonces el mundo en la década de los años treinta experimentaba una terrible crisis económica a la que denominamos comúnmente con el nombre de “La Gran Depresión”. Esta crisis fue un verdadero problema económico que afectó a todos los países en el mundo luego de que el 29 de octubre de 1929 la Bolsa de Valores en los Estados Unidos reportara una caída en el mercado como nunca antes se había visto en la historia.



    Mapa de Europa y el ascenso de los totalitarismos en Europa
    Aunado a esta crisis económica, tenemos que para la década de los años treinta las dictaduras totalitarias y fascistas, se comenzaron a postular como formas de gobierno viables en algunas partes de Europa puesto que proponían: devolver la estabilidad económica; garantizar la seguridad social; y asegurar la prosperidad política en sus respectivas naciones. Algunos ejemplos de ello, son: Francisco Franco en España, Ioannis Metaxas en Grecia, o Adolf Hitler en Alemania.

    Asimismo, tenemos que para enero del año de 1933, Hitler era nombrado canciller de Alemania, y sólo un año más tarde, en agosto de 1934, él mismo se proclamaba dictador, y luego Führer de Alemania, dando con esto inicio al periodo histórico denominado como “El Tercer Reich”.  

    Publicidad de la película en su idioma original.
    Es justo en este panorama en el que El triunfo de la Voluntad se inserta, pues corre el año de 1933 y el curso de la historia está a punto de cambiar ya que Alemania tiene un nuevo líder político, aunque en realidad el verdadero problema no es mantener al Führer en el poder, sino encontrar los mecanismos que hagan posible impregnar en el imaginario colectivo todas las ideas que Hitler ya había expuesto algunos años antes en Mein Kampf (Mi lucha), obra publicada por el mismo Hitler en el año de 1925.

    Es por eso que resulta inobjetable omitir las condiciones que cubrieron la producción de El Triunfo de la Voluntad; pues una vez instalado en el poder y consiente de que existían otros medios para propagar el ideario nazi, Hitler pidió a Leni Riefenstahl -una reconocida cineasta alemana- hacer un largometraje para fortalecer la propia imagen política de Hitler; persuadir a los colectivos de que el Partido Nazi era el único instrumento para devolver la gloria a Alemania; y además, impresionar a las audiencias extranjeras con la “nueva grandeza alemana”.

    Una de las escenas en las que mejor se percibe el
    sentimiento nacionalista alemán
    Pues ahora bien, es justo en el contenido de la obra en el que la cinta encuentra su sentido y su valor histórico, ya que Leni Riefenstahl nos muestra cómo “todo el mundo tenía un papel que desarrollar en la sociedad […] pues la unidad nacional y el sentimiento patriótico invita a sus seguidores a realizar las labores encomendadas y a ser solidarios con los demás compatriotas”, esto lo dice Marcos Barros Ceballos, un académico y especialista en el tema de la Universidad de Segovia..

    No obstante, El Triunfo de la Voluntad, no sólo es un instrumento retorico que busca fomentar el patriotismo o el sentimiento nacionalista, sino que también es un instrumento de memoria, ya que busca recordar al espectador la prestigiosa gloria alemana que cubría a toda la nación a comienzos del siglo XX y que en el año de 1919 le fue despojada “injustamente” con los Tratados de Versalles apenas terminada la Primera Guerra Mundial. De alguna manera, la producción busca invitar al “humillado pueblo alemán” a recuperar lo antes despojado.


    "Camaradas que murieron en el campo
    de batalla; ustedes no están muertos: ustedes viven. ¡Ustedes son Alemania!”, con estas palabras Hitler se dirige a los jóvenes alemanes en incontables ocasiones durante la cinta.


    Resulta indispensable no olvidar que la cinta ha sido receptora de una cantidad innumerable de críticas por parte de algunos académicos y especialistas del séptimo arte, como Elena Seder Gallego, que ha dicho en resumidas cuentas que El triunfo de la Voluntad no es como tal una obra maestra del cine, sino que únicamente es el prototipo por excelencia de cómo la propaganda política supo utilizar de manera eficiente los recursos multimedia para “cautivar a las masas y atemorizar a los enemigos”.

    Ejemplo de una escena en la que se muestra el uso de dos planos visuales
    y un evidente contenido ideológico  
    Sin embargo y en su defensa, la misma Leni Riefenstahl dice que los propósitos propagandísticos quedan sólo en segundo término, puesto que su verdadera intención era hacer un documental histórico y no una apología en favor del partido, pues la producción documental con tintes propagandísticos era la única manera de cumplir las órdenes del Fuhrer, a las cuales, aunque quisiera, no se podía negar:

    “Esta película, si la revisa hoy, constata que no contiene ninguna escena reconstruida. Todo es verdad. Y no comporta ningún comentario tendencioso, por la buena razón de que no lleva ningún comentario. Es historia. Un puro film histórico. […] Refleja la verdad de lo que era entonces, en 1934, la historia. Es por lo tanto un documento. No un film de propaganda”, dice Leni Riefenstahl, productora de El Triunfo de la Voluntad.

    Al final de cuentas, podríamos decir que el estatuto de El Triunfo de la Voluntad es el de un híbrido documental con escenificación propagandística, pues aunque la película en su momento haya sido premiada por servir al régimen, u hoy prohibida en Alemania por ser la evidencia de un pasado incómodo, lo que no podemos olvidar es que El Triunfo de la Voluntad es un verdadero documento histórico que logró capturar el cómo la cultura de masas se identificó en su momento con el Partido, y cuál fue el papel que jugó la propaganda política para impregnar el ideario nazi en las mentalidades de las personas hasta lograr convertir una serie de ideas, en una creencia, es decir, en su razón para vivir.







    Aquí la película completa:




    Bibliografía:
    • Andrea Morán Ferrés, “El triunfo de la voluntad de Leni Riefenstahl, 1935,” en Básicos Filmoteca, el cine documental, Valencia, Caimán Cuadernos de Cine, 2016.
    • Barros Ceballos, Marcos, Arte, publicidad y propaganda: Análisis textual de El Triunfo de la Voluntad, Tesis de grado en Publicidad y Relaciones Públicas, Segovia, Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Comunicación, 2016.
    • Comellas, José Luis, “El nacionalsocialismo alemán” en Historia breve del mundo contemporáneo: 1776-1946, Madrid, Rialp, 1998.
    • Domenach, Jean Marie, La propaganda política, Buenos Aires, Eudeba, 1963.
    • El triunfo de la voluntad, dirigida por Leni Riefenstahl, producida por Leni Riefenstahl, Alemania, Universum Film AG, 1935.
    • Seder Gallego, Elena, El cine de propaganda como fenómeno totalitario. El caso de Leni Riefenstahl, España, Universitat Jaume I, 2005.



    No hay comentarios:

    Publicar un comentario