jueves, 1 de junio de 2017

“El gran dictador” de Charles Chaplin. Un mensaje de paz y una sátira para la guerra.

Charles Chaplin en el papel de Adenoild Hynkel (sátira de Adolf Hitler)
Es muy probable que el arte sea el único vestigio de la guerra digno de admirar. Por eso quizá no nos resulte complicado admitir que “El gran dictador” de Charles Chaplin no sólo sea una de las más grandes obras producidas por este cineasta británico, sino que también se debe de reconocer en ella, el talento y la magnificencia de su creador, por el hecho de haber trasformado un pasado amargo, en una verdadera obra de arte.

Por lo que se refiere a la producción de “El gran dictador” tenemos entendido que el largometraje se comenzó a rodar una semana después de haber iniciado la Segunda Guerra Mundial en 1939; para luego en 1940, estrenarse en las salas de cine de los Estados Unidos –tan sólo seis meses después de haber comenzado el conflicto-. Además, es preciso recordar que el presupuesto, la producción, y la dirección de la película estuvieron a cargo del mismo Charles Chaplin, quien para entonces ya era un reconocido y experimentado cineasta tanto en los Estados Unidos, como en varios lugares de Europa.

Charles Chaplin haciendo de la propaganda y el humor
una sola cosa.
De ahí que no resulte difícil reconocer por qué “El gran dictador” de Charles Chaplin fuera la película más exitosa comercialmente del año de 1940, así como también por qué es que llegó a estar quince largas semanas en la cartelera de los cines norteamericanos, y por qué además de eso, tuvo cinco nominaciones en la décimo tercera entrega de los premios Óscar ese mismo año.

Ahora bien, todas estas observaciones se relacionan con lo que hace trascendente a “El gran dictador” en la historia, y es que la cinta es una crítica y una sátira que condenaba a las dictaduras fascistas en Europa –principalmente a las de Benito Mussolini en Italia y de Adolf Hitler en Alemania-, pues justo como dice el historiador y especialista en la historia del cine del siglo XX, Tomás Valero Martínez: la cinta “no sólo provocaba la hilaridad colectiva, sino que además de eso, contenía una demoledora moraleja: la burla es la mejor arma contra cualquier forma de tiranía”.

El barbero judío y Hannah
Sin embargo, no es sólo la representación satírica de estos personajes lo que vuelve novedosa a la cinta, sino que a través de una historia de amor entre un barbero judío y una linda mujer llamada Hannah, Charles Chaplin busca elaborar una metáfora de cómo era la vida en Alemania, para así poder “dejar al desnudo lo grotesco, lo abusivo, lo inhumano y lo ridículo de cualquier régimen dictatorial”.

Del mismo modo, es indispensable mencionar que hubo varios motivos que cubrieron la producción de la película. Primero hace falta recordar que el mismo Charles Chaplin quedó subyugado en el Museo de Arte Moderno de la ciudad de Nueva York luego de acudir a la presentación de “El triunfo de la voluntad”, largometraje propagandístico y documental de la cineasta alemana, Leni Riefenstahl, en el que se presenta cuáles eran las condiciones de vida en Alemania bajo el liderazgo de Adolf Hitler. Según el mismo Chaplin la producción de “El gran dictador” está inspirada principalmente en la obra de Leni Riefenstahl.  

Una de las mejores escenas de la película en la que
Adenoild Hynkel realiza un baile con un globo del mundo 
De igual manera es pertinente recordar unas palabras que el mismo Charles Chaplin dijo acerca de la producción de “El gran dictador” en una Autobiografía publicada en el año de 1964, en las que nos dice que “si no hubiera tenido conocimiento de los horrores de los campos de concentración alemanes, no habría podido rodar la película [y no] habría podido burlarse de la demencia homicida de los nazis”

Por otra parte, y con el propósito de no olvidar que una película debe su fama antes que nada al espectador, es importante recordar que la cinta fue tan bien recibida entre la población de los Estados Unidos, Inglaterra y Francia, que hoy por hoy, y desde 1940 ha sido considerada una película emblemática de su memoria y parte su historia.


Adenoild Hynkel dando un discurso a Tomania
Sin embargo, no todas las naciones corrieron con esta misma suerte, ya que por ejemplo, la cinta tuvo que ser prohibida en Alemania desde 1940, hasta el año de 1998, en Italia hasta el año de 2002, y en España hasta 1976, una vez finalizada la dictadura franquista. Así mismo se sabe que la película fue prohibida en varios países de Latinoamérica por el hecho de simpatizar con estas formas de gobierno, tal es el caso de Brasil, Argentina o Costa Rica, por mencionar sólo algunos de ellos.

No obstante y como dato curioso, se sabe que“El gran dictador”, tuvo como espectador de primera fila al mismísimo Adolf Hitler, pues una vez terminada la guerra se supo que esta cinta llegó a formar parte de su cine particular.

Discurso de Charles Chaplin al final de la cinta.
Antes de terminar, es indispensable no olvidar que esta fue la primera producción en la que Charles Chaplin decidió dejar el cine mudo, siendo para la época y para su audiencia una verdadera novedad, ya que para romper el silencio así de repente se tendría que tener una muy buena razón. Y en efecto, nadie se equivocó.


Pues resulta que al final de la proyección, y tras la reciente ocupación de París por los nazis en mayo de 1940, es el mismo Chaplin quien suministra a la obra de un discurso admirable sobre lo que él pensaba acerca de la violencia y de la deshumanización del género humano.

El resultado: es que “El gran dictador” de Charles Chaplin, terminó por ser un tipo particular de propaganda que iba en contra de la guerra, y que se concentraba más en elaborar un mensaje de paz para todo el mundo, y no sólo para los ciudadanos de una nación.

Aquí el link de la película doblada al español:



Bibliografía: 

  1. Chaplin, Charles, Mi autobiografía, Madrid, Debate, 1989.
  2. Comellas, José Luis, Historia breve del mundo contemporáneo: 1776-1946, Madrid, Rialp, 1998.
  3. El gran dictador, dirigida por Charles Chaplin, producida por Charles Chaplin, Estados Unidos, United Artists, 1940.
  4. Ferro, Marc, El cine, una visión de la historia, Madrid, Akal, 2008.
  5. García Fernández, Emilio C. [Coord.], Historia del cine, Madrid, Editorial Fragua, 2011.
  6. Ramírez Ruíz, Nazaret, El discurso final de Charles Chaplin en El gran dictador, Bélgica, Universidad de Lovaina.
  7. Villegas López, Manuel, Charles Chaplin: el genio del cine, Barcelona, Folio, 2003.


sábado, 27 de mayo de 2017

La propaganda anti-nazi en México.

Aquí tenemos una ejemplo del tipo de propaganda que
la Secretaria de Gobernación creó para fomentar entre la
población mexicana el repudio hacia la 
Alemania Nazi de Adolf Hitler.  

La actividad propagandística de José Vasconcelos y de la Revista Timón durante el año de 1940 en favor de los regímenes totalitarios europeos no fueron las únicas manifestaciones de la propaganda político-ideológica en México; pues resulta que para el año de 1942 la producción de propaganda en México se proliferó de manera extraordinaria luego de haberse iniciado un conflicto entre Alemania y México. Veamos por qué. 


Tenemos entendido que la Segunda Guerra Mundial significó para México lo que para muchos otros países no. Con esto quiero decir que el conflicto bélico mundial fue positivo para país, ya que la guerra posibilitó la prosperidad económica y la innovación industrial, pues al estar las grandes potencias en permanente estado de guerra, los países extranjeros que no estaban involucrados en el conflicto fueron requeridos para apoyar y sustentar la guerra con manufacturas y materias primas.

Este es un ejemplo de la propaganda que creó la
Secretaria de la Marina Nacional para recordarle 
a la población mexicana los recientes ataques 
alemanes en el Golfo de México 



Con respecto a lo anterior, y para entender la producción de propaganda anti-nazi en México, es indispensable recordar que para el año de 1942, una cantidad considerable de buques petroleros mexicanos fueron atacados por una flota de submarinos alemanes en aguas nacionales. El saldo total fue la perdida de seis buques petroleros en el Golfo de México. Como consecuencia de la deliberada evasión de responsabilidades por parte del Tercer Reich, el que fuera presidente de México en aquel entonces, Manuel Ávila Camacho, decidió romper la neutralidad del país con respecto al conflicto, y le declaró oficialmente la guerra a Alemania ese mismo año.

Esta otro cartel evoca a través de un 
fragmento del himno nacional mexicano 
la necesidad de hacer el Servicio Militar.
Sin embargo, no toda la población mexicana estuvo de acuerdo con la decisión presidencial, ya que según una encuesta realizada por la revista “Tiempo”, el 59.8% de la población se oponía a que México se involucrara en el conflicto. Por lo tanto, y para legitimar la participación del país en el conflicto, el gobierno mexicano tomó una serie de medidas para convencer a la población mexicana de apoyar y participar abiertamente en el conflicto. 

De ahí que ese mismo año se creara el Servicio Militar Nacional, y que también se produjera una cantidad impresionante de propaganda para convencer a la población de que la entrada de México en el conflicto era justa y legitima. Ahora bien, hace falta recordar que la producción y la creatividad propagandística estuvo dirigida principalmente por la “Secretaria de Educación Pública” y por los artistas de los “Talleres de Gráfica Popular”


En este otro cartel se representa la
unión de México con los Estados Unidos
apelando a la idea de que juntos luchaban
por la victoria
Sin más, podemos decir que el papel que desempeñó la propaganda en esta segunda etapa de producción artística en México se inclinó principalmente a desprestigiar a las grandes potencias del Eje, principalmente a Alemania e Italia, y a brindar su apoyo a las potencias Aliadas más involucradas en el conflicto, como por ejemplo a los Estados Unidos e Inglaterra. 

La participación de México en la guerra es la consecuencia directa del uso de esta propaganda a lo largo y lo ancho de todo el país, sin embargo, ese es un tema del que nos ocuparemos en otra entrada.

Bibliografía: 

1.    Torres Ramírez, Blanca, “La colaboración militar” en Historia de la Revolución Mexicana, Periodo 1940-1952: México en la Segunda Guerra Mundial. México, El Colegio de México. 1979
2.    Peredo Castro, Francisco, Cine y propaganda para Latinoamérica: México y Estados Unidos en la encrucijada de los años cuarenta, México, UNAM, Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe, 2011.

jueves, 18 de mayo de 2017

El Triunfo de la Voluntad: “Nosotros moriremos, pero Alemania vivirá en ustedes.”



“Una obra maestra de la propaganda política”, “un largometraje obligado de ver”, “la película de propaganda por antonomasia”, estos son sólo algunos de los comentarios que ha obtenido El Triunfo de la Voluntad, largometraje producido por Leni Riefenstahl en 1935. Resulta ser que El Triunfo de la Voluntad no sólo es un cinta más en la historia del cine, sino que es el filme por excelencia de la propaganda política alemana de la década de los años treinta.

Sin embargo, antes de revisar el contenido de la cinta y explicar por qué estos comentarios le fueron dados al largometraje, es pertinente recordar algunos acontecimientos ocurridos en el mundo por aquellos años en que la cinta fue producida y estrenada, para comprender mejor sus propósitos políticos y las repercusiones sociales que tuvo entre la cultura de masas:

    Mapa de
    Mapa explicativo de la crisis del año de 1929
    Antes que nada, recordemos que para entonces el mundo en la década de los años treinta experimentaba una terrible crisis económica a la que denominamos comúnmente con el nombre de “La Gran Depresión”. Esta crisis fue un verdadero problema económico que afectó a todos los países en el mundo luego de que el 29 de octubre de 1929 la Bolsa de Valores en los Estados Unidos reportara una caída en el mercado como nunca antes se había visto en la historia.



    Mapa de Europa y el ascenso de los totalitarismos en Europa
    Aunado a esta crisis económica, tenemos que para la década de los años treinta las dictaduras totalitarias y fascistas, se comenzaron a postular como formas de gobierno viables en algunas partes de Europa puesto que proponían: devolver la estabilidad económica; garantizar la seguridad social; y asegurar la prosperidad política en sus respectivas naciones. Algunos ejemplos de ello, son: Francisco Franco en España, Ioannis Metaxas en Grecia, o Adolf Hitler en Alemania.

    Asimismo, tenemos que para enero del año de 1933, Hitler era nombrado canciller de Alemania, y sólo un año más tarde, en agosto de 1934, él mismo se proclamaba dictador, y luego Führer de Alemania, dando con esto inicio al periodo histórico denominado como “El Tercer Reich”.  

    Publicidad de la película en su idioma original.
    Es justo en este panorama en el que El triunfo de la Voluntad se inserta, pues corre el año de 1933 y el curso de la historia está a punto de cambiar ya que Alemania tiene un nuevo líder político, aunque en realidad el verdadero problema no es mantener al Führer en el poder, sino encontrar los mecanismos que hagan posible impregnar en el imaginario colectivo todas las ideas que Hitler ya había expuesto algunos años antes en Mein Kampf (Mi lucha), obra publicada por el mismo Hitler en el año de 1925.

    Es por eso que resulta inobjetable omitir las condiciones que cubrieron la producción de El Triunfo de la Voluntad; pues una vez instalado en el poder y consiente de que existían otros medios para propagar el ideario nazi, Hitler pidió a Leni Riefenstahl -una reconocida cineasta alemana- hacer un largometraje para fortalecer la propia imagen política de Hitler; persuadir a los colectivos de que el Partido Nazi era el único instrumento para devolver la gloria a Alemania; y además, impresionar a las audiencias extranjeras con la “nueva grandeza alemana”.

    Una de las escenas en las que mejor se percibe el
    sentimiento nacionalista alemán
    Pues ahora bien, es justo en el contenido de la obra en el que la cinta encuentra su sentido y su valor histórico, ya que Leni Riefenstahl nos muestra cómo “todo el mundo tenía un papel que desarrollar en la sociedad […] pues la unidad nacional y el sentimiento patriótico invita a sus seguidores a realizar las labores encomendadas y a ser solidarios con los demás compatriotas”, esto lo dice Marcos Barros Ceballos, un académico y especialista en el tema de la Universidad de Segovia..

    No obstante, El Triunfo de la Voluntad, no sólo es un instrumento retorico que busca fomentar el patriotismo o el sentimiento nacionalista, sino que también es un instrumento de memoria, ya que busca recordar al espectador la prestigiosa gloria alemana que cubría a toda la nación a comienzos del siglo XX y que en el año de 1919 le fue despojada “injustamente” con los Tratados de Versalles apenas terminada la Primera Guerra Mundial. De alguna manera, la producción busca invitar al “humillado pueblo alemán” a recuperar lo antes despojado.


    "Camaradas que murieron en el campo
    de batalla; ustedes no están muertos: ustedes viven. ¡Ustedes son Alemania!”, con estas palabras Hitler se dirige a los jóvenes alemanes en incontables ocasiones durante la cinta.


    Resulta indispensable no olvidar que la cinta ha sido receptora de una cantidad innumerable de críticas por parte de algunos académicos y especialistas del séptimo arte, como Elena Seder Gallego, que ha dicho en resumidas cuentas que El triunfo de la Voluntad no es como tal una obra maestra del cine, sino que únicamente es el prototipo por excelencia de cómo la propaganda política supo utilizar de manera eficiente los recursos multimedia para “cautivar a las masas y atemorizar a los enemigos”.

    Ejemplo de una escena en la que se muestra el uso de dos planos visuales
    y un evidente contenido ideológico  
    Sin embargo y en su defensa, la misma Leni Riefenstahl dice que los propósitos propagandísticos quedan sólo en segundo término, puesto que su verdadera intención era hacer un documental histórico y no una apología en favor del partido, pues la producción documental con tintes propagandísticos era la única manera de cumplir las órdenes del Fuhrer, a las cuales, aunque quisiera, no se podía negar:

    “Esta película, si la revisa hoy, constata que no contiene ninguna escena reconstruida. Todo es verdad. Y no comporta ningún comentario tendencioso, por la buena razón de que no lleva ningún comentario. Es historia. Un puro film histórico. […] Refleja la verdad de lo que era entonces, en 1934, la historia. Es por lo tanto un documento. No un film de propaganda”, dice Leni Riefenstahl, productora de El Triunfo de la Voluntad.

    Al final de cuentas, podríamos decir que el estatuto de El Triunfo de la Voluntad es el de un híbrido documental con escenificación propagandística, pues aunque la película en su momento haya sido premiada por servir al régimen, u hoy prohibida en Alemania por ser la evidencia de un pasado incómodo, lo que no podemos olvidar es que El Triunfo de la Voluntad es un verdadero documento histórico que logró capturar el cómo la cultura de masas se identificó en su momento con el Partido, y cuál fue el papel que jugó la propaganda política para impregnar el ideario nazi en las mentalidades de las personas hasta lograr convertir una serie de ideas, en una creencia, es decir, en su razón para vivir.







    Aquí la película completa:




    Bibliografía:
    • Andrea Morán Ferrés, “El triunfo de la voluntad de Leni Riefenstahl, 1935,” en Básicos Filmoteca, el cine documental, Valencia, Caimán Cuadernos de Cine, 2016.
    • Barros Ceballos, Marcos, Arte, publicidad y propaganda: Análisis textual de El Triunfo de la Voluntad, Tesis de grado en Publicidad y Relaciones Públicas, Segovia, Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Comunicación, 2016.
    • Comellas, José Luis, “El nacionalsocialismo alemán” en Historia breve del mundo contemporáneo: 1776-1946, Madrid, Rialp, 1998.
    • Domenach, Jean Marie, La propaganda política, Buenos Aires, Eudeba, 1963.
    • El triunfo de la voluntad, dirigida por Leni Riefenstahl, producida por Leni Riefenstahl, Alemania, Universum Film AG, 1935.
    • Seder Gallego, Elena, El cine de propaganda como fenómeno totalitario. El caso de Leni Riefenstahl, España, Universitat Jaume I, 2005.



    miércoles, 10 de mayo de 2017

    Objetivos del Blog



    Es bien sabido que el papel de la propaganda antes, durante y después de los innumerables conflictos bélicos que han sacudido a la humanidad a lo largo del siglo XX son parte de una agenda temática bastante polémica y ampliamente tratada. Sin embargo, el objetivo de este Blog es cambiar el enfoque con el que comúnmente se ha mirado a estas manifestaciones culturales, mejor llamadas propaganda, y concentrarnos no sólo en hablar del contenido interno de dichas creaciones artístico-políticas, sino ubicarlas y explicarlas en función de su contexto histórico para luego, ver cómo y bajo qué condiciones fueron creadas, así como también para ver cuáles fueron los efectos que tuvieron en su momento, y cómo es que lograron persuadir a la cultura de masas, a los medios de comunicación y al imaginario colectivo en las distintas sociedades del globo antes, durante y después de las múltiples guerras en el siglo XX. 

    "Casablanca": La reproducción de un pasado histórico memorable.



    De entre la múltiple cantidad de largometrajes que se produjeron durante la Segunda Guerra Mundial, Casablanca es un caso particular que no sólo tuvo renombre en la época, sino que por su enorme popularidad y valor histórico trascendió de manera sorprendente hasta nuestros días.

    Casablanca es un claro ejemplo de cómo la propaganda fue utilizada como un instrumento retorico con un convincente discurso ideológico-político para manipular de manera parcial el imaginario colectivo de una sociedad norteamericana que tenía que ver justificada la necesaria y urgent
    e participación de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

    Pues ahora bien, para noviembre de 1942, fecha en la que Casablanca se estrenó, el panorama de la guerra no era nada favorable para las potencias involucradas, ni tampoco se definía alguna victoria decisiva en Europa, o en el océano Pacifico.


    • ·      Por un lado, teníamos que para enero de 1942, la Alemania nazi de Adolf Hitler ponía en actividad los campos de concentración y de exterminio una vez aprobada la Solución Final respecto al problema con los judíos, los homosexuales, los gitanos, los discapacitados, o cualquier individuo que fuera considerado inferior ante el ideario nazi   
    • ·         Por otra parte, África era un verdadero campo de batalla para que los ejércitos franceses, británicos, alemanes e italianos que pelearan entre sí, por el dominio y el control de los vastos territorios, recursos y puntos estratégicos en el continente para continuar con el pleno desenvolvimiento de la guerra.
    • ·         Por último tenemos, el ataque nipón a la base norteamericana de Pearl Harbor en las islas de Hawái ocurrido el 7 de diciembre de 1941; acontecimiento que definiría de una vez por todas, la entrada de Estados Unidos al escenario de la Segunda Guerra Mundial.

    Ahora bien, considerando este breve contexto histórico tratemos de entender algunos aspectos del contenido de la película y de la producción de Casablanca.


    Corre el año de 1942 y la Segunda Guerra Mundial está a medio curso. Es justo en este panorama en el que se inserta Casablanca, largometraje que se ambienta en un pequeño establecimiento de servicio nocturno llamado “El café de Rick”, ubicado en una ciudad marroquí del norte de África con el nombre de Casablanca.

    A lo largo del largometraje tenemos pláticas, borracheras y malentendidos que se desarrollan alrededor de Rick, Ilsa y Víctor Laszlo -protagonistas de la película- quienes al final de la cinta nos demuestran “que los problemas amorosos de tres personas no eran los problemas de todo el mundo”, poniendo con esto, el más claro ejemplo de que cualquier razón era menos importante que la guerra.

    Es pertinente aclarar que la presentación de esta cinta a pesar de ser exhibida por primera vez el 26 de noviembre de 1942 en el Teatro de Hollywood de la ciudad de Nueva York, coincidiendo con la invasión de las tropas aliadas en la costa del norte de África y también con la captura de la ciudad de Casablanca, no repercutió de manera determinante en el curso del conflicto, pero si podemos decir que la cinta produjo algunas consecuencias importantes a nivel social en lo que quedaba de la guerra.

    Por otro lado, Michael Curtiz, director de Casablanca bajo patrocinio de la productora Warner Bros y emigrado judío de origen húngaro, inspira la producción de Casablanca en la obra de teatro de Murray Burnett titulada: “Todos vienen al café de Rick”, pero esta vez, tratando de suministrarla con un convincente discurso político para que la población norteamericana apoyara la participación de su país en la guerra, y además abrazara los valores del sacrificio para con la causa. 
    Es en esta medida que no resulta gratuita la participación de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman (protagonistas de la cinta con los nombres de Rick e Ilsa) quienes para la época eran reconocidos actores entre la población de los Estados Unidos.

    Asimismo es indispensable hacer hincapié en el papel que Casablanca tuvo, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, en el imaginario colectivo de una sociedad que se asumía así misma como “la vencedora”.

    Por un lado, tenemos que desde el año de 1957, y hasta hoy en día, Casablanca ha sido una película que periódicamente es proyectada durante la semana de exámenes finales en la Universidad de Harvard y en algunas otras instituciones de estudio superior en los Estados Unidos, siendo casi un icono de la identidad norteamericana, llegando a tener un valor simbólico tan grande que la llevó a ser guardada en el Archivo de la Biblioteca del Congreso en el año de 1989.


    Asimismo y para finalizar, tenemos entendido que desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, el largometraje de Casablanca ha querido ser trasladarlo varias veces a audios para radio; coloreada para evitar el contrastante claroscuro de la cinta; o ser considerada como el inicio de una larga secuela; sin embargo, todos estos intentos han fracasado rotundamente, en parte porque, la misma población norteamericana ha rechazado estas modificaciones. 

    Podemos decir entonces que, para la población estadounidense no sólo se estaría alterando la versión original de la cinta, sino que también se estaría atentando contra su pasado histórico cargado con un peso ideológico muy sólido y además impregnado en el imaginario colectivo de esta sociedad en particular, pues se entiende que para los Estados Unidos la cinta es parte de su historia y reproduce la memoria de un pasado glorioso.

    Por Josué Flores Remigio.

    Aquí el trailer de Casablanca:



    Bibliografía:

    Textos:
    1.    Augé, Marc, Casablanca, Barcelona, Gedisa, 2008.
    2.    Fidalgo, Miguel A., Michael Curtiz: bajo la sombra de Casablanca, Madrid, T&B, 2009.
    3.    Greoffrey Parker, Historia de la guerra, Madrid, Akal, 2010
    4.    Guía de películas, La Segunda Guerra Mundial en el cine. Biblioteca provincial Cánovas del Castillo. Diputación de Málaga.
    5.    Keegan, John, Historia de la guerra, Madrid, Turner, 2014.
    6.    Tejero, Juan, Casablanca, Madrid, T & B, 2003.

    Sitios web:
    1.    Sinopsis de Casablanca, en Sensacine http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-2645/ [consultada el 1 de mayo de 2017]
    2.    Casablanca, reseña de la película, en Neostuff https://www.neostuff.net/casablanca-resena-pelicula/  [consultada el 1 de mayo de 2017]

    Películas:
    1.    Casablanca, dirigida por Michael Curtiz, producida por Hal B. Wallis, Estados Unidos, Warner Bros, 1942.