jueves, 1 de junio de 2017

“El gran dictador” de Charles Chaplin. Un mensaje de paz y una sátira para la guerra.

Charles Chaplin en el papel de Adenoild Hynkel (sátira de Adolf Hitler)
Es muy probable que el arte sea el único vestigio de la guerra digno de admirar. Por eso quizá no nos resulte complicado admitir que “El gran dictador” de Charles Chaplin no sólo sea una de las más grandes obras producidas por este cineasta británico, sino que también se debe de reconocer en ella, el talento y la magnificencia de su creador, por el hecho de haber trasformado un pasado amargo, en una verdadera obra de arte.

Por lo que se refiere a la producción de “El gran dictador” tenemos entendido que el largometraje se comenzó a rodar una semana después de haber iniciado la Segunda Guerra Mundial en 1939; para luego en 1940, estrenarse en las salas de cine de los Estados Unidos –tan sólo seis meses después de haber comenzado el conflicto-. Además, es preciso recordar que el presupuesto, la producción, y la dirección de la película estuvieron a cargo del mismo Charles Chaplin, quien para entonces ya era un reconocido y experimentado cineasta tanto en los Estados Unidos, como en varios lugares de Europa.

Charles Chaplin haciendo de la propaganda y el humor
una sola cosa.
De ahí que no resulte difícil reconocer por qué “El gran dictador” de Charles Chaplin fuera la película más exitosa comercialmente del año de 1940, así como también por qué es que llegó a estar quince largas semanas en la cartelera de los cines norteamericanos, y por qué además de eso, tuvo cinco nominaciones en la décimo tercera entrega de los premios Óscar ese mismo año.

Ahora bien, todas estas observaciones se relacionan con lo que hace trascendente a “El gran dictador” en la historia, y es que la cinta es una crítica y una sátira que condenaba a las dictaduras fascistas en Europa –principalmente a las de Benito Mussolini en Italia y de Adolf Hitler en Alemania-, pues justo como dice el historiador y especialista en la historia del cine del siglo XX, Tomás Valero Martínez: la cinta “no sólo provocaba la hilaridad colectiva, sino que además de eso, contenía una demoledora moraleja: la burla es la mejor arma contra cualquier forma de tiranía”.

El barbero judío y Hannah
Sin embargo, no es sólo la representación satírica de estos personajes lo que vuelve novedosa a la cinta, sino que a través de una historia de amor entre un barbero judío y una linda mujer llamada Hannah, Charles Chaplin busca elaborar una metáfora de cómo era la vida en Alemania, para así poder “dejar al desnudo lo grotesco, lo abusivo, lo inhumano y lo ridículo de cualquier régimen dictatorial”.

Del mismo modo, es indispensable mencionar que hubo varios motivos que cubrieron la producción de la película. Primero hace falta recordar que el mismo Charles Chaplin quedó subyugado en el Museo de Arte Moderno de la ciudad de Nueva York luego de acudir a la presentación de “El triunfo de la voluntad”, largometraje propagandístico y documental de la cineasta alemana, Leni Riefenstahl, en el que se presenta cuáles eran las condiciones de vida en Alemania bajo el liderazgo de Adolf Hitler. Según el mismo Chaplin la producción de “El gran dictador” está inspirada principalmente en la obra de Leni Riefenstahl.  

Una de las mejores escenas de la película en la que
Adenoild Hynkel realiza un baile con un globo del mundo 
De igual manera es pertinente recordar unas palabras que el mismo Charles Chaplin dijo acerca de la producción de “El gran dictador” en una Autobiografía publicada en el año de 1964, en las que nos dice que “si no hubiera tenido conocimiento de los horrores de los campos de concentración alemanes, no habría podido rodar la película [y no] habría podido burlarse de la demencia homicida de los nazis”

Por otra parte, y con el propósito de no olvidar que una película debe su fama antes que nada al espectador, es importante recordar que la cinta fue tan bien recibida entre la población de los Estados Unidos, Inglaterra y Francia, que hoy por hoy, y desde 1940 ha sido considerada una película emblemática de su memoria y parte su historia.


Adenoild Hynkel dando un discurso a Tomania
Sin embargo, no todas las naciones corrieron con esta misma suerte, ya que por ejemplo, la cinta tuvo que ser prohibida en Alemania desde 1940, hasta el año de 1998, en Italia hasta el año de 2002, y en España hasta 1976, una vez finalizada la dictadura franquista. Así mismo se sabe que la película fue prohibida en varios países de Latinoamérica por el hecho de simpatizar con estas formas de gobierno, tal es el caso de Brasil, Argentina o Costa Rica, por mencionar sólo algunos de ellos.

No obstante y como dato curioso, se sabe que“El gran dictador”, tuvo como espectador de primera fila al mismísimo Adolf Hitler, pues una vez terminada la guerra se supo que esta cinta llegó a formar parte de su cine particular.

Discurso de Charles Chaplin al final de la cinta.
Antes de terminar, es indispensable no olvidar que esta fue la primera producción en la que Charles Chaplin decidió dejar el cine mudo, siendo para la época y para su audiencia una verdadera novedad, ya que para romper el silencio así de repente se tendría que tener una muy buena razón. Y en efecto, nadie se equivocó.


Pues resulta que al final de la proyección, y tras la reciente ocupación de París por los nazis en mayo de 1940, es el mismo Chaplin quien suministra a la obra de un discurso admirable sobre lo que él pensaba acerca de la violencia y de la deshumanización del género humano.

El resultado: es que “El gran dictador” de Charles Chaplin, terminó por ser un tipo particular de propaganda que iba en contra de la guerra, y que se concentraba más en elaborar un mensaje de paz para todo el mundo, y no sólo para los ciudadanos de una nación.

Aquí el link de la película doblada al español:



Bibliografía: 

  1. Chaplin, Charles, Mi autobiografía, Madrid, Debate, 1989.
  2. Comellas, José Luis, Historia breve del mundo contemporáneo: 1776-1946, Madrid, Rialp, 1998.
  3. El gran dictador, dirigida por Charles Chaplin, producida por Charles Chaplin, Estados Unidos, United Artists, 1940.
  4. Ferro, Marc, El cine, una visión de la historia, Madrid, Akal, 2008.
  5. García Fernández, Emilio C. [Coord.], Historia del cine, Madrid, Editorial Fragua, 2011.
  6. Ramírez Ruíz, Nazaret, El discurso final de Charles Chaplin en El gran dictador, Bélgica, Universidad de Lovaina.
  7. Villegas López, Manuel, Charles Chaplin: el genio del cine, Barcelona, Folio, 2003.